martes, 2 de febrero de 2010

Desvío de llamada

Muchas veces he pensado que si escribiera cada cosa que se pasa por mi mente, no podría alimentarme, no podría dormir, ni podría siquiera tomarme una chocolatada o un tereré. Por eso supongo que debo darle un orden jerárquico a las cosas, por así decirlo, cosas que atraviesan mis pensamientos. Hoy me desperté con un poco de mal humor, cosa que suele suceder muy a menudos cuando estoy lejos de mi casa como ahora. Y dando vueltas para no salir del cuarto oscuro al que me han confiscado, pensaba en la cantidad de fotocopias que debo leer, y de pronto un sonido inesperado interrumpe mis silenciosos pero acelerados pensamientos.

Parece ser que he inventado una hipótesis o tal vez a estas alturas ya sea una teoría o ley general. La cosa suena simple a ‘simple’ vista.

Los llamados telefónicos hacen que las personas gastemos las palabras.

Es eso y nada más. Me pregunto en que parte de mi cerebro se aloja este interrogante, pero no consigo encontrarlo. Para mí es una afirmación que no necesita comprobación. Bueno tal vez desde el punto de vista conceptual nada de esto tiene sentido si sabemos que las palabras no se gastan, o aun podría profundizar en el tema y asegura que los llamados telefónicos no pueden determinar tal fenómeno por si solos. En si, lo que digo no es lo que parece leerse, sino más bien lo que trato de explicar.

En mi hipótesis la palabra ‘gastar’ esta utilizada queriendo decir que las personas utilizamos las comunicaciones telefónicas sin motivo alguno. Cuando presionamos el botón verde, solo decimos lo que queremos informar y nada más, nada que no se pueda transmitir a la otra persona a través de un mensaje de texto. Me han dicho que es lindo oír la voz de alguien.

Pues para mi no, y por eso se que esta investigación, de científica no tiene nada y es mas bien un delirio siestero por el que estoy atravesando.

No me gusta que me llamen, no me gusta ni necesito oír la voz de nadie del otro lado, por que si escucho alguna voz, necesito ver a quien me habla y deduzco afirmativamente que eso no puede ser posible si hablamos a través de un artefacto electrónico.

No creo estar demasiado preparada para esta tecnología, y es además, la única con la que tengo algún tipo de problema que resolver. Los llamados telefónicos hacen que las personas gastemos las palabras; por que decimos en 5 minutos lo que podríamos hablar durante días, pero es importante cuidar los 10 pesos que tenemos de crédito, cuando escribimos un mensaje de texto, pensamos con mas tranquilidad que es puntualmente lo que se quiere comunicar, para que el otro decodifique bien nuestro mensaje, cuando hablamos por teléfono, lo hacemos rápido, descuidadamente y al final no decimos demasiado. Me resisto. Mi hipótesis no es comprobable, pero de todas maneras el interrogante seguirá en mí. ¿Por qué? Por que odio los teléfonos, odio que me llamen, odio llamar y me limito a darle un uso casi de rechazo. Por que prefiero esperar y decirles a las personas lo que quiero, en el momento de verlas, por que prefiero caminar y tocar la puerta de alguna casa para comunicar lo que necesito y así esta bien para mí.

Pero me surge un interrogante ¿Porqué nos hacemos dependientes de artefactos que cada vez nos separan más del contacto entre personas, y nos privan o nos privamos de salir y caminar por las calles hasta llegar al lugar donde debería estar nuestro receptor?

La respuesta no la tengo evidentemente, pero lo que si tengo son unas terribles ganas de tomar unos tereré bajo la sombra de los árboles en el patio de la casa de mis padres, donde el tiempo se detuvo hace demasiado tiempo, y los cables donde se enchufa la tecnología no han podido cruzar los umbrales de la puerta de entrada, por lo que deduzco una vez más que por el momento me encuentro a salvo.

Salvo que nuevamente comience a sonar mi nokia 1100.

5 comentarios:

eliú dijo...

"...Pero me surge un interrogante ¿Porqué nos hacemos dependientes de artefactos que cada vez nos separan más del contacto entre personas, y nos privan o nos privamos de salir y caminar por las calles hasta llegar al lugar donde debería estar nuestro receptor?..."


por eso no uso messenger ni otras tecnologias... llamame anticuado, pero aún escribo cartas y envio postales... me parece más cercano... y bueno, por suerte está el libre albedrío y las decisiones de cómo queremos llevar nuestra vida...

soy peatón innato y me gusta sobremanera ir en bus, eso no está relacionado a tu post, pero creo que me da otro enfoque sobre aquello que me pierdo cuando voy en auto... además de acercarme a la realidad de una sociedad que no me es ajena...

y mi cel es tan antiguo como un ladrillo... antes era medio adictivo a las cosas raras, modernas y super tecnológicas, pero renuncie a todo aquello... no a todo, obvio que ahora te escribo desde mi casa con una cuenta de internet super veloz :) jajajajaj... pero creo que sabes a que me refiero (espero)

Delos dijo...

odio leer esos escritos taaaan largos, pero lo lei igual pa q no te quejes


ves, por eso te contesto los sms con una sola palabra, no hay q derrochar

salmon ensabinado dijo...

uhh!!! mi hiciste acordar de que cuando iba a la primaria pensaba que si hablaba mucho se me iba a gastar la voz... me cargaron muchos compañeros por muchos años por ser el mas timido de la clase...
(menos mal que te puedo decir lo que pienso, tipiando en el teclado, je)
un gran saludo!!

Natys! dijo...

eliú, primero que nada, eh notado que casi siempre en tus comentarios, repites algo de lo que has leído, o de lo que te han comentado a vos, por que es?
Te comprendo perfectamente, yo me amigué demasiado con la tecnología y a veces creo que me excedo, pero también soy conciente de las perdidas que esta misma me genera, perdidas inconcientes tal vez, y por eso me replanteo su uso, o mejor dicho una mal uso, no es que deje de sentarme frente a la pantalla, pero la idea de oir una voz y no encontrar el rostro es más poderosa que yo, no la comprendo, debería haberme acostumbrado, ya que no es nada nuevo, pero en fín, anticuados es la palabra, je. Besos

Natys! dijo...

eliú; ohh!! soy conciente de mi inconciencia?! soy toomuch!! jajaja es broma.