miércoles 7 de marzo de 2012

¿Qué es ser mujer?

Iba a escribir algo relacionado con la mujer que quisiera ser, dado que mañana es 8 de marzo. Pero decidí que en vez de escribir sobre mí y homenajear a las que hacen todo bien, a las que se destacan, a las que son maravillosas y me inspiran, voy a hablar de la mujer que no quiero ser, esa que también día a día me cruzo en la calle y me quedo mirando sin entender el por que de su actitud.
Están las damas que sacan a pasear a sus perritos y a cagar las veredas de todos los vecinos con una indiferencia total, las que se te colan amistosamente con cara de 'permiso soy señora', las que te miran desde los pies hasta arriba con cara de lástima por que tu look no es 'in', las que detrás de un mostrador y sin mirarte a la cara te dicen espere en la fila antes de que le puedas decir nada, la que se putea en la calle con el conductor que la encerró pero no suelta el celular, la que te echa el humo de su pucho en la cara mientras esperas el colectivo, la que camina a toda velocidad mientras toma con fuerza la mano de un pibe chiquito sin notar que sus pies no la pueden seguir y así podría seguir enumerando a las señoras que me cruzo por la calle y me dejan pensativa.
Pero hoy me topé con una que es la peor de todas ellas, la que maltrata a sus hijos en la vía pública frente a la mirada a veces enojada, a veces sorprendida y lastimosamente siempre muda de quienes presencian ese momento. Por que digo la peor? Por que es la que humilla, abusa, maltrata y descarga su miserable vida contra quien no puede aun defenderse.
Cada vez que presto atención en la cola del supermercado escucho cosas que tal vez no debería oír, por que me despiertan el lado malo y termino afectada.
Hoy empecé un taller al que siempre quise asistir, de allí venía en la playera amarilla cuando recordé los impuestos en el bolso y me detuve a pagarlos, muy raro fue que no llevaba puesto el mp3, lo que me hizo vulnerable al accionar de las personas que me rodeaban.
Luego de mirar todas las cajas y elegir la que supuse me robaría menos tiempo de espera para pagar, caminé por el largo pasillo y me coloqué detrás de una chica rubia, con remera roja, minifalda de jean y ojotas, y esta descripción solo viene a lugar por si ella me lee algún día. Estaba apoyada en un carro de bebe. Junto a ella y el carro del que jamás vi el contenido estaba parado un niño rubio de unos 7 años, que cada vez que le hablaba la llamaba mamá.
Lo primero que le oí decir fue: soltá el carro! A lo que el niño respondió haciendo caso al pedido algo subido de tono de la joven que, por supuesto, no pasó inadvertido por los que estábamos a centímetros. La escena se repitió varias veces, con aumento de volumen y al final tuvo un cuestionamiento del niño que con cara de enojo le dijo: pero por que no me puedo apoyar? me duelen los pies. La chica lo tomó del brazo y empujó a una distancia que no le permitía alcanzar el carro. El nene se entretuvo mirando unos focos, pero cuando la fila movió, otra vez el grito: vení acá, que haces?
Me impacienté un poco al ver que todos giraron para ver, me dije si sería momento de decirle algo o no, me cuestioné que si le decía me iba a agredir a mi también y en todo caso no son nadie, no me conoce.
Pero los pensamientos se me pincharon como burbujas con un nuevo grito: no toques, quedate quieto, no te voy a comprar chicle! Esta vez no solo todos volvimos a mirarla con cara seria sino que la chica amagó con pegarle y el nene se cubrió la cara con ambas manitos pero con las palmas hacia afuera.
Comencé a preguntarme eso que muchas se preguntan. Todas merecen o deberían ser madres? ese sería otro tema.
Y otra vez el grito: salí de ahí, no toques los libros, los libros no se tocan!
Me indigné, me dolió, me sorprendió, me todo. El pequeño no había tocado nada, yo lo estaba mirando, solo se acercó a observar por que eran cuentos infantiles los exhibidos.
No solo le grita, lo maltrata delante de todos y no quiero pensar como será en su casa, lo humilla cuando todos los miramos y el nene agacha la mirada, no solo eso. No lo deja pararse como quiere, no lo deja observar las cosas que quiere, no lo deja leer la tapa de un libro muy colorido, en pocas palabras para mi, no se permite ser madre y mucho peor es que no le permite ser hijo, no puede ser niño.
Finalmente llegaron a la caja para que les digan que ese impuesto no se paga allí. Rápidamente se me perdieron de vista mientras el cajero me atendía.
Cuando llego a la puerta de salida la chica estaba por salir y para mi sorpresa, lo que creía muy malo se volvió bastante peor. Ella se colocó los auriculares, tocó varias teclas y comenzó a caminar. El niño le hablaba de atrás mientras la seguía de cerca, le contaba sobre algo mientras se lo señalaba, ella jamás lo miró, aunque él le gritó mamá y siguió señalando. No se si por que tenía música en los oídos o por que simplemente no quiere escuchar a su hijo, lo que es bastante más triste.
Mañana es el Día Internacional de la Mujer, y hoy elegí escribir para las que yo considero no completan esa palabra, para las que tal vez no se interesan por ser mujer o simplemente un ser humano con cada una de esas letras. Y lo escribo también por mí, por que con mi silencio evité una discusión o un insulto, evité defender a alguien que aun no puede. Tal vez por eso me siento mal, por que evité ser un poco más mujer.



martes 28 de febrero de 2012

lunes 27 de febrero de 2012

Sola y sin querer dormir...

El sol se fue, desapareció. Por varios días las nubes se adueñaron del cielo y los momentos de playa debieron postergarse. Muchos decaen cuando esto les pasa a mitad de las vacaciones de verano en la costa, no es mi caso.
Unos días antes de las lluvias que según anunciaban en la radio se prolongarían, fui a la librería y compré 3 libros. Soy de esas que comienza varios a la vez y resulta difícil saber cuando se terminará la lectura con tantas y diversas iniciadas.




Tras la inundación carpera, nos tuvimos que rendir a continuar en la onda campestre y aceptar las pequeñas y cómodas instalaciones que, podríamos haber utilizado desde un comienzo y no quisimos, por un momento me sentí derrotada. Nos fue para tanto.

Él dormía y yo, como una nenita que se niega a entregarle un minuto a la siesta, buscaba que hacer. Las prendas secas escaseaban así que andar bajo la lluvia no era una opción.
Decisión mediante, tomé un libro y me senté en una reposera muy incomoda que dudo me separase por más de 2 centímetros del piso. Leí por un buen rato hasta que algo, no se que, me detuvo la mirada en las chapas de un techo vecino.




Cámara en mano y atrapada en un espacio de 2x2 mtrs, me dispuse a tratar de encontrar una imagen que alimente mis ojos y mi alma.
Ha pasado más de un año de ese día que quedará en mi memoria tan solo por el placer que me causó la soledad de la siesta lluviosa, entre mates, hojas y búsqueda de imágenes.

Hoy me levanté con ganas de cambiar algo, el mundo sería mucho para un primer paso. Arrancá con algo más chico me dije. Nos soy de las chicas que se cortan el pelo o se lo cambian de color. Tampoco salgo de compras (no puedo seguir enumerando las cosas que hacen las mujeres cuando hay algo en sus días que deban cambiar por que sí) simplemente por que no conozco que hacen.



Entré al blog y me dije, hay que cambiar la cabecera! Y si, si no me cambió el color de pelo, se lo debo cambiar a alguien. Para eso, me remonté hasta ese día, del que ha pasado más de un año, por que la nueva cara de este espacio nació allí, producto de la lluvia, de la no siesta y de ese algo que no se por que, hizo que dejara de leer.

La cajita soy yo, me dije. Sola, bajo la lluvia, sin querer dormir aun, llena de cosas ocultas, llena de cosas visibles. Después de retocar mi lugarcito: tomé una decisión importante para estos días, también tomé un café.







miércoles 15 de febrero de 2012

No hay como la casa de uno...dicen.

Volver de las vacaciones nunca resulta fácil. Pero este año hay tantas cosas positivas cargadas en la mochila que mi vuelta se ha vuelto diferente. Mientras duró la cursada de la carrera, año tras año el retorno se volvió similar, tal vez esa es la mayor diferencia en esta oportunidad en cuanto a la parte que en mi vida ocupa el estudio, la ausencia de cursada.
Tres finales me separan de mi primera meta en cuanto a formación profesional, por eso, estoy muy contenta. Además de no tener que volver a sentarme nuevamente en el aula por supuesto, eso suma un porcentaje bastante grande de felicidad también.
Las fiestas pasaron sin pena ni gloria, como cada año, como siempre, desde que mi memoria se ocupa de estos asuntos. Pasaron, esa es la mejor parte.
El primer mes del año, pasó entre lecturas bajo los ciruelos en el patio de la casa de mis padres, mandados con mamá, cero internet, cero celular, cero estudio y casi cero vida social y nocturna. Estuve tranquila, abusando de un descanso dudosamente merecido.
Pero acá estoy volviendo...
Respetando siempre mi postura anti tecnológica, como para limpiarme de las horas de Pc cargadas durante el año, tuve un buen enero.
Nació Alejo, mi sobrino que no es hijo de mi hermano. En realidad es de unos amigos, pero lamentablemente para el pobre ángel, en mi mente le cabe el título de sobrino.
Armamos la pelopincho y jugué en el agua con mis sobrinos, los que si son hijos de mi hermano y sufrirán por siempre el parentesco.
Casi como si fuera una obligación para mi, y por ende para Bichi, fuimos a la playa: jugamos en la arena, con las olas, en los medanos, con el tejo, las paletas, tomamos tereré con arena, caminamos de la mano al amanecer, a atardecer, mañana, tarde y noche, bailamos y leímos. Podría decir que fuimos muy felices también.
Para no ser injusta con el resto del año, debo decir que me encanta volver a casa, aunque haga unos cuantos grados más, aunque tenga unos ambientes menos, aunque el césped exista a varias cuadras de casa y aunque deba empezar a estudiar.
Bienvenida yo, ojalá disfrute de mí estadía...

viernes 23 de diciembre de 2011




miércoles 14 de diciembre de 2011

Hay pinito!!!






Por quinto año consecutivo, mi humanidad iba a encontrar la llegada de Papa Noel, el nuevo año y los camellos sin tener el principal símbolo de las fiestas en casa.
Pero el destino 'con nombre y apellido' decidió sorprenderme con un colorido presente para el hogar.
Hoy lo miré, me miró y me dije, lo voy a inmortalizar en una linda foto y además lo voy a presentar en sociedad.
No es un pinito improvisado, tiene luces de muchos colores, bolas, estrella dorada, guirnaldas y lo más importante: los regalos.
La presencia de este amigo no solo representa que estamos en vísperas, sino que estamos en casa, que no tenemos pesando ir a ningún lado. Es para mí una especie de ancla que se ha tirado para que al fin sepa donde está mi hogar.

sábado 12 de noviembre de 2011

Hay cosas que existen solo para maravillar a los seres capaces de entender conceptos tan abstractos como el tiritar frente a una imagen, suspirar ante un paisaje, llorar mientras las letras entran en la mente para transportarnos al mágico mundo que ha inventado un virtuoso de la pluma.
Hay cosas que estaban antes de que lleguemos para nombrarlas, maravillas de la naturaleza que parecen haber enmudecido hasta al mismísimo creador y tal vez por eso no nos habla.
Para perpetuarse en la eternidad tal vez el hombre, que es un ser infinitamente finito, crea permanentemente arte, cultura, magia. Cosas que se pueden identificar con sentimientos inexplicablemente.
Para mí una de las creaciones más maravillosas es la música, que sin pedirme nada a cambio es parte de mis días, de mi vida y de mi piel. No por que tenga el don de crearla, sino por poseer la sabiduría de apreciarla en casi todas sus muestras.
Lo positivo de apreciar ciertas cosas, es que a diferencia de nosotros, estas son eternas y todos los días de nuestra corta vida, podemos descubrir una maravilla diferente.


miércoles 19 de octubre de 2011

‘A mí me encanta el asado y me gusta tomar mate’

Muchos no imaginan la vida fuera de su hogar o ciudad y mucho menos a miles de kilómetros de su país, pero otros por diferentes motivos se mueven por el globo, en busca de algo que solo otro igual, puede llegar a comprender completamente.

La pava silba avisando que el agua ya está lista. Ella se acerca, apaga el fuego y con suma delicadeza comienza a verter el líquido caliente sobre una esquinita del mate, que la recibe con espuma, con aroma. Sin azúcar y con palo, así lo toma desde hace no mucho. El mate es su nuevo compañero, es su aliado mientras recuerda lo que muy lejos en el camino ha dejado. Sus hijas, su trabajo, su hogar.

Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas realizado el año pasado, más de un millón y medio de personas que habitan en Argentina, ha nacido en el extranjero. Pero existe una comunidad que se ha incrementado y continuará haciéndolo como ninguna otra, la comunidad China.

Yesica Huang nació en Fuzhou, una ciudad con casi 7 millones de habitantes, que se ubica a 670 Km al noreste de Hong Kong. Ella se mudó a Argentina en el año 2001, parece un poco ilógico teniendo en cuenta lo que acontecía en aquella época en el país. Desde 2008 reside en Bahía Blanca y es propietaria de un supermercado.

‘Vine con mi marido. Mis hijas nunca vinieron acá, nosotros vinimos en pareja nomás. Él vino primero, puso negocio y se quedó acá. Yo dejé de trabajar allá y vine para ayudarlo’ comenta Yesica sonriente. Además cuenta que su necesidad de cambio no pasó por lo económico, ‘Vine por mi marido, él tiene el negocio acá, sino yo no venía, yo tenía muy buen trabajo en China, era funcionaria pública y trabajaba en una oficina. Él venía a Argentina desde hace muchos años, desde 1997, un montón más que yo. Entonces no quiere volver, le gustó Argentina y se quedó. Yo tuve que dejar allá para venir a ayudarle, por que él necesita ayuda’.

Si bien Paraguay, Bolivia y Perú son los países de donde en mayor cantidad llegan los inmigrantes, la comunidad China en Argentina no solo tiene esta misma particularidad, sino que también crece el número de nacimientos de niños argentinos con padres chinos. Tal vez esta característica es una de las más notorias, un ejemplo probable se presenta cuando se oye hablar a algún adolescente en perfecto español pero sus rasgos físicos son visiblemente asiáticos.

Las políticas migratorias abiertas los atraen a nuestro país, aquí tienen la posibilidad de emprender su propio negocio y así formar una familia.

Yesica dice que para ellos es muy difícil conseguir trabajo en Argentina, y eso lo explica sencillamente destacando la diferencia idiomática y las dificultades que tienen para adaptarse a las costumbres.

‘Para nosotros poner negocio es mejor. Pasa que en el negocio del chino hay muy buena atención’ dice entre risas. ‘Más cerca de la gente, por ejemplo yo soy dueña y siempre estoy en comunicación con la gente y a los clientes les gusta más. El negocio es chico y los podes manejar más fácil’

Según registros de la oficina de Migraciones del Ministerio del Interior cada año llegan más chinos. Por Argentina optan los de clase media, abren sus negocios y a su vez atraen a amigos y familiares a que vengan a trabajar con ellos. Los de clase alta eligen Europa y Estados Unidos.

Las hijas de Yesica estudian en la Universidad de Pekín y no quieren venir a vivir al sur americano. Ella las visita cada vez que puede, pero según cuenta, extraña mucho su familia en China y sobre todo sus hijas que hace dos años que no ve.

Si bien la primera ciudad donde vivió fue Buenos Aires, en 2008 decidieron, junto a su esposo, mudarse a Bahía Blanca y continuar su negocio acá. Esta decisión se debe en parte a que sus sobrinos viven en la ciudad desde hace varios años y además por que les gusta la tranquilidad de esta zona.

A pesar de las amenazas que recibieron los comerciantes chinos, situación que se encuentra en manos de la justicia según dice Yesica, ella se encuentra tranquila por que muy rápido le enviaron un policía que con bastante periodicidad vigila el local de su propiedad. No así sucede con su empleada, otra mujer nacida en la misma ciudad china, que tiene bastante temor y por eso prefirió no hablar.

‘La familia siempre se junta el fin de semana. A mí me encanta el asado, me gusta tomar mate y el té de acá es muy lindo. Acá tienen productos de la naturaleza muy lindos’. Ella dice que los argentinos comen con demasiada sal, que siempre en su comercio compran mucho de eso y además azúcar, que a ella le extraña cuando en los restaurantes siempre dicen: ‘pone un poco más de sal’. ‘Ustedes comen todo muy salado o muy dulce y a mi eso no me gusta mucho’ asegura con cara de asombro.

Con respecto a la mujer china en Argentina ella destaca que aquí, sobre todo en política la mujer tiene más libertad que en su país de origen.

Y sobre su comunidad en Bahía agrega, ‘no hay mucho, son 20 o 30 nada más me parece, 40 como máximo, no hay mucho chino acá’.

Hay muchas maneras de definir a la Argentina, ‘los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los Incas, y los argentinos…de los barcos’, frases como la del mexicano Nóbel de Literatura, Octavio Paz podrían pintar casi acertadamente en un renglón, muchos años de historia migratoria en nuestro país.

Argentina ‘es un crisol de razas’ hemos oído muchas veces y aunque ya no utilizan los barcos ni llegan multitudinariamente a los puertos, los inmigrantes llegaron para también, construir nuestra historia.

viernes 16 de septiembre de 2011

“Antes bajaba la mirada pero a esta Carolina no la van a derribar”

Se levantó de la derrota para dar batalla y con su fuerza de voluntad está ganando la guerra.


Caminan, corren, gritan, vienen y van los miles de extraños que deambulan las veredas y calles todos los días. No se miran, no se sienten . Autos, motos, bicicletas y muchos pies. Se cruzan de costado, se rozan, se huelen pero no se ven.

Carolina Martínez tiene 39 años y su vida no ha sido fácil por eso no es una más, lucha por la igualdad, su identidad y sus derechos, ella es una chica trans. Es adoptada, se crió en un pueblo salteño con otro cuerpo, fue víctima de abuso, decidió ir a la Capital, fue trabajadora sexual y las vueltas del destino la trajeron hace 21 años hasta acá para cumplir con su misión. Hoy es coordinadora de ATTTA Bahía Blanca, Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina, trabaja en una oficina en el Mercado Municipal ayudando a sus pares, lo hace ad honorem pero ella no se fija demasiado en eso. Mientras bebe café en un bar del centro, de muy buena gana se predispone a contar como es su realidad.



Una mujer que va al frente

_¿Por qué decidiste ser la voz de muchas y muchos?

Eso no se elige, creo que eso se siente. Estaba muy escondido en mí, lo tuve reprimido mucho tiempo. Fui una trabajadora sexual y cuando me junté tuve que esconder a Carolina para vivir en un edificio, en pleno centro y siendo lo que la sociedad quería que yo sea, retrocedí y volví a ver en el espejo aquella personita que llegó con el pelo corto como un varoncito. En el 2005 me diagnostican una linfangitis en el muslo inferior derecho que casi me amputan la pierna, por el tema de la infiltración de siliconas y ahí fue el primer impacto en mi cabeza. Hace dos años casi, me llamó mi mamá y me dijo mataron a Mariana una amiga de Salta que la comieron los animales, la tiraron en un descampado y tenia como 30 puñaladas.

Me conecto a Internet, veo a ATTTA y mando un mail contando lo que había pasado y me dijeron que era bueno que me haya comunicado. Pasaron unos días y me dicen, estas invitada a un congreso donde se va a presentar la ley de identidad de género y nos gustaría que hagas una actividad en Bahía. Hice la primera marcha acá por el matrimonio igualitario en apoyo a la ley y fueron casi 100 personas, impensado en Bahía, dije que se iba aprobar la ley y se aprobó y así también estoy anunciando la ley de identidad.

En la oficina que se logró tener acá por decreto, en el Mercado Municipal, Donado 151 entrepiso oficina 9, atendemos martes y jueves de 16.30 a 19.30 donde se provee preservativos a las compañeras, folletería, si alguna tiene problemas que venga, si tiene que ir al hospital se llama, hacemos pequeñas gestiones que ayudan, no fomentamos el trabajo sexual pero el riesgo por estar ejerciendo está, más vale ayudar a prevenir, por ahí nos dicen fomentan el trabajo sexual por entregar preservativo, pero bueno es por la salud. Si yo tengo una compañera que no tiene trabajo pero subsiste atendiendo un cliente prefiero que use preservativo.

_¿Cómo fue tu transformación física e interior?

La transformación física fue rápida por que fue inyectarme la silicona y a los tres días ya tenía el cuerpo femenino que me demandaban en aquel momento para el trabajo sexual. De mi cambio interior me sentía segura cuando trabajaba, pero cuando deje el trabajo sexual me empecé a sentir insegura, empecé a sentir rechazo, miedo y volví a sentir que no encajaba en sociedad y que si yo no escondía a Carolina no iba a llevar una vida digna, creyendo que solamente se es digno siendo lo que la sociedad quiere. Mucha gente me cuestionó, pero creo que si no hubiera escondido a esa Carolina hoy por hoy no sería esta Carolina nueva.


_¿Cuál es tu mayor logro como militante?

Mi logro más grande es el reconocimiento de la gente y principalmente sentirme segura de mi misma y no bajarle la mirada a nadie, antes si la bajaba y no sentía vergüenza, sentía pudor, de mostrar quien era yo. Y hoy estoy orgullosa, feliz, plena y entera más allá de mis problemas personales. Hoy soy yo, soy Carolina y a esta Carolina no a van a derribar.


_¿Qué cambia si se aprueba la Ley de Identidad de Género?

La ley va a mejorar nuestra calidad de vida pero no la va a cambiar, y lo que nosotras podemos llegar a sentir es solamente un amparo legal, el documento va a decir el nombre y el género que manifestamos pero muy dentro de la sociedad van a seguir existiendo personas homofobicas y transfobicas. Le tienen miedo a lo desconocido, la gente está acostumbrada a ver en la tele pero no es lo mismo. Yo voy a comer a restaurantes, voy al teatro y jamás me dijeron que no, también pueden llegar a creer que si lo hacen voy a llamar a los medios y voy a decir que me discriminaron, yo soy una militante que trabaja de otra manera, toda mi gestión, todo mi trabajo, todo lo que logré, lo logré yendo y dando la cara, persona a persona, diciendo mirá vengo con esta propuesta y si me dicen no, listo, muchas gracias y hasta luego. Yo primero voy como Carolina, nada de enviar notas, voy y permitite conocerme y permitite ver cual es mi trabajo.




Exclusión y prejuicios

_¿Cuándo se sufre más la discriminación?

Cuando se da el primer proceso de socialización que es la escolarización, empezás a interactuar con tus compañeritos y sentís que no encajas con los varones por que no te gustan ciertos juegos o ciertas actitudes y cuando te acercas a las nenas por ahí al principio jugás pero después también te terminan sacando, llaman al psicopedagogo y llaman a tus padres, vienen los por que, que hice yo, por que tuvo que ser así, y con la corta edad que uno tiene no entiende. Mirarte en el espejo y no reflejar lo que queres ver. La exclusión que marca la vida de una persona trans es la familia, a raíz de que no encajás tampoco en tu casa por que notas que la familia está molesta por que sos diferente. Cuando quiero buscar trabajo y verme de manera femenina como yo me siento identificada, plena y cómoda, ahí tenes el otro rechazo, y ni hablar de la justicia, la vivienda y la salud. Vos imaginate que nosotras estamos acostumbradas al no, no al trabajo, no a la salud, no a la vivienda, no a la familia, es un no a todo, entonces llega un momento en que bajás los brazos y surge ese resentimiento con la gente, con la sociedad, y ahí te encerrás en ese mundo de solamente sexo y dinero.

_¿Por qué crees que algunos vinculan el abuso sexual con la homosexualidad?

Hay una realidad, yo me sentí diferente, sabía que tenía una inclinación diferente no sabía lo que realmente era pero lo sentía y después una persona abusó de mí y se aprovechó de mi inocencia. Cuando entré a la secundaria una persona me hizo entender que yo no era culpable. Que de mi hayan abusando sexualmente no quiere decir que por eso soy una persona trans, no influyó en mi orientación. Por que no hay una elección, es una orientación, un emerger, mi elección fue manifestarme. Yo a los doce años le robé la tanga a mi prima hermana y me ponía la ropa y así también me comía palizas.


_¿Hay personas que discriminan más que otras?

Los hombres que nos consumen. A mi me pasó de ir a buscar trabajo con mi título y el tipo me dijo que no me podía dar el trabajo por que yo era una persona se riesgo, como que podía tener VIH, y que iba a decir la clienta que me veía a mi trabajando en el negocio, no iban a venir más. Pero ese mismo tipo pasado el tiempo; yo estaba ejerciendo el trabajo sexual, un cliente paró y lo reconocí, me dijo vamos, y le dije el servicio es con preservativo y me dijo no, sin preservativo, entonces le conteste, menos mal que la persona de riesgo era yo. Sabes, yo me amo, amo mi vida y mi salud, siempre que trabajo cuido a la persona, en este momento te estaría cuidando a vos y a tu familia y le dije quien era yo, el tipo se agarraba la cabeza por que nunca se imaginó quien era. Le dije que no hacia el servicio que se busque otra persona que lo haga sin preservativo y se fue.


Ella y la ciudad

_¿Cómo viste la respuesta de los bahienses al pedido de firmas en apoyo a la ley por el derecho a la identidad?

En un porcentaje muy grande noto el cambio, noto el apoyo. Siempre somos las mismas personas que estamos trabajando y el apoyo de la gente es impensado, yo antes no hubiera imaginado que una mujer de casi ochenta años se acerque y diga quiero firmar por la ley de identidad de género para que también les den los DNI por que si se lo dieron a Florencia (Flor de la V) como no se los van a dar a ustedes dijo la abuela y firmó, tengo las fotos en el FACE.


_¿Crees que la ley de matrimonio igualitario ayudó?

Si pero también ayudó a confundir, mucha gente dice que ya tenemos la ley, entonces les explicamos que no, que tenemos matrimonio para personas del mismo sexo. Y que les dieron a Florencia y Alejandro el de Gran Hermano por un amparo que gestionamos desde ATTTA y La Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) y se les otorgó de manera judicial, nosotras y nosotros en el proyecto de la Ley de Identidad de Género lo que estamos pidiendo es que sea vía administrativa.


_¿Qué sucede a la hora de buscar trabajo?

Te vieron, les diste el currículum y no alcanzaste a salir a la puerta que ya lo tiraron al tacho de basura, olvidate por que ni lo leyeron. Casi todas pasamos por el trabajo sexual, pero algunas dejaron y trabajan ad honorem, así todos te reciben te usan dos o tres meses y te largan, a mi me pasó de trabajar en una rotiseria, en una peluquería, ir a hacer la prueba y después me decían que se habían quejado las clientas por que yo tenía pechos, siendo que las clientas esperaban para que yo las atienda. Yo no trabajé, sino que regalé mi trabajo.


_¿Cómo es tu relación con los medios bahienses?

Bien, con todos los canales de aire y de cable la mejor, con la mayoría de las radios la mejor. No tengo problemas. A mi siempre me llamaron y me dijeron Caro necesito que vengas al programa por la ley, por un corto que se presentó, por el matrimonio, y he ido a pila de programas y siempre un respeto total. Realmente no tengo problemas, el recibimiento, el apoyo y la forma en que se expresan los medios hacia mi persona y mi trabajo más que satisfecha y no es por querer quedar bien, no tengo problemas, pero tampoco doy de que hablar. Por que si yo voy a bailar y termino alcoholizada y rompo una vidriera termino en primera plana, pero no es el ritmo de vida que llevo, entonces no doy que hablar. Obvio que cuando voy a bailar los fines de semana todas nos producimos, nos tuneamos y nos ponemos lo mas lindas posibles y salimos a reventar la noche, pero también tengo mi postura y se cual es mi lugar.


_¿Qué le dirías al que hoy sufre lo que vos sufriste?

Primero le diría a la familia. Por que muchas veces están en una reunión familiar y hablando discriminan: el gay, el maricón, la torta y por ahí en ese circulo hay una persona que no puede manifestar lo que siente, que no es feliz. Cuando yo le dije a mi mamá me dijo que ya sabia, lo intuía. La famita tiene que aceptar como es cada uno. A esa persona le diría que de apoco trate de salir y que no tenga miedo de manifestarse como es, que muchas puertas se van a cerrar y por ahí no hay tantas opciones como se pretende, pero ya está cambiando y lo estamos haciendo entre todos, que vale la pena ser autentica. Yo creo que cada uno tiene derecho a ser lo que quiere ser, y sentir lo que siente realmente.


Carolina entiende que cuando se ama de verdad solo se puede estar con una persona, dice que a su pareja le debe la vida, sueña con sacar de su cuerpo la silicona industrial y recuperar su salud. Se le mojan los ojos cuando habla de su padre quien le dio el último empujón antes de morir “ya está, creciste, maduraste, estas fuerte, me estoy yendo pero te dejo todo lo mejor” le dijo. Eligió su nombre al azar y años más tarde su mamá le contó que cuando decidieron adoptar, si era una hija mujer se iba a llamar igual. Piensa que hay que educar a los niños y luchar por una niñez sin estigmas ni discriminación, por una libre elección de género. No se casó por que su documento no la representa aun pero no descarta la posibilidad. Aunque se apruebe la ley asegura que la sociedad no va a cambiar todavía. A ella algo le faltaba pero ya encontró el sentido de su vida, la lucha por la igualdad y los derechos de todas y todos. Anhela poder decir algún día este es mi DNI.

A 35 años...

viernes 26 de agosto de 2011

Ojalá nunca lloviera los jueves

Con sus pequeños dedos quebrajados por el frío, Fede toma un gajo y lo corta bastante rápido. Es chiquito, un poco chamuscado, naranja hacia el centro y blanco en los bordes, él no lo mira y lo introduce en su boca. Lo muerde solo una vez y lo traga mientras se apresura a cortar otro gajo similar al primero. Es algo agrio, pero la falta de tiempo no le permite notar esos detalles. Su mirada se encuentra en otro sitio, parece cercana y atenta, pero en realidad es lejana. Como esa que tienen los ancianos cuando miran por las ventanas de los geriátricos mientras se toman suavemente del apoya brazos de su silla de ruedas. Sus ojos de color ceniza tienen profundidad y también prisa.
Junto a él están su hermano y su tío. Ambos visten igual que Fede: gorra con visera, remera, bermudas y zapatillas sin medias. Los tres parecen uno, pero ellos no se detienen a comer, ellos no deben. Uno tiene 14 y el otro 19, cree que lo cuidan mucho por que él solo tiene 6.
La noche es clara y el cielo negro azulado muestra millones de puntos brillantes que parecen no terminar. La luna está en algún lugar pero los altos edificios impiden que los ojos de Fede la encuentren. Él se lamenta cada vez que esto sucede, por que le gusta mucho ver esa pelota blanca, gigante y resplandeciente que parece tan alta en el silencio de la noche. Aunque está muy seguro de que no se siente sola, por que en noches claras la acompañan y acaloran las estrellas y en noches oscuras la abrazan las nubes. La luna tiene suerte piensa él.
El grito del hermano lo despierta rápidamente de sus pensamientos. Le quedan cuatro gajos en la mano, pero no hay más tiempo, sin titubear los mete en su boca, se pone de pié y con ambas manos abraza un enorme paquete que su hermano dejó junto a él.
El tío lo sujeta por la cintura y de un tirón lo sube al carro. Mientras, grita fuerte para traer a los perros, les avisa que continúan la marcha. Después se acomoda delante, toma las riendas y emprenden viaje.
A Fede, por ser más chico le toca ir atrás, pero no le interesa ni molesta por que sus pensamientos están en otro lado. Se pregunta, mientras los demás ríen adelante, si la bolsa de Papá Noel será más grande que el paquete que lleva sobre sus piernas, si le costará levantarla y ponerla en su hombro y si le resultará tan pesada como su paquete.
Lo ve casi todas las noches en las vidrieras luminosas, es grande y rojo. Le gustaría conocerlo de verdad, poder tocar su barba blanca y larga que parece tan suave. Fede quiere explicarle personalmente que es un buen chico, que se porta bien, come poco, no llora casi nunca y además es el único de todos sus hermanos y hermanas que jamás se hizo pis en el colchón de lana que tanto cuesta secar al sol, como dice su mamá. Quisiera encontrar a Papá Noel, descubrirlo cuando trata de entrar a escondidas en las grandes casas de los barrios cerrados. Su hermano le explicó que ese es su recorrido y por eso él no lo puede ver.
Fede siente un poco de frío pero sabe que falta poco para llegar a casa. Lo sabe por que las calles cambiaron, la última cuadra de asfalto se terminó hace 85 calles, él las cuenta, le gusta mucho contar. La maestra dice que debería practicar un poco más las letras, pero él no tiene tiempo para todo eso, por eso eligió los números, puede practicar con las monedas en la esquina todas las tardes.
Los parpados se le bajan, los siente más pesados que cuando salió del barrio después de jugar con su auto azul, ese que le trajo su hermano una noche que él faltó al recorrido por que estaba enfermo. Es su favorito, por que es azul y las tres ruedas que tiene son amarillas, se parece a la camiseta de Boca.
La luna aparece por fin, sonríe por que esta se escondió mucho esta noche y pensó que tal vez no la vería. Se alegra.
Se deja caer hacia atrás sobres unos cartones y abraza con fuerza el gran paquete. A él, los movimientos del carro le dan sueño, se da por vencido y prefiere dormir antes de llegar, de todos modos la cena ya está en su panza, la mandarina que su hermano le hizo tragar más rápido que de costumbre.
Fede mira la luna y esboza una leve sonrisa, pero tiene sueño y de a poco se va olvidando del brillo, las estrellas y las nubes. Sabe que en la mañana bien temprano debe ir a la escuela, anhela que no llueva por que eso le impide llegar y se perdería el almuerzo en el comedor. Milanesas con puré lo esperan, lo sabe por que es el menú de ese día desde siempre. Esa es su comida favorita, ojalá nunca lloviera los jueves. Esa es otra cosa que desea.

lunes 22 de agosto de 2011

Hoy es mi cumpleaños

Hace tiempo que abrí mis ojos, no recuerdo hoy cuando fue la primera vez. Contemplé las manos y cada uno de sus dedos, con ellas tomé mis pies y cada uno de sus dedos. Los reconocí. Estaba tirado con la panza hacia arriba viendo el techo hasta que descubrí como rodar de un lado hacia otro, y así se acabó mi estática vida. En un instante impulsivo fui por más y separé mi cabeza del suelo, después de un tiempo logré sostenerla firme y ya no se tambaleó nunca más. Tomandomé de sillas y mesitas conseguí ponerme de pié, no fue fácil. Mi visión de las cosas empezó a cambiar, ya que parado en los pies, en las piernas, en si mismo, uno ve el mundo diferente creo yo. En seguida de haber dado mis primeros pasos creí que ya no había nada más por descubrir, pero para mi suerte también supe que eso no es así. Mi equilibrio aun no es completo, acelero mi marcha, camino lento y hasta me detengo sin previo aviso. Pero se que me faltan dar muchos pasos más de los que he andado. En estos tres años descubrí mi mundo más inmediato, mi entorno, y mis adentros que tantas veces escondo. Me hace feliz ser curioso y mucho más feliz tratar de descubrir lo que se esconde detrás de la curiosidad. Seguiré intentando mejorar mi andar, con los ojos abiertos, los oídos destapados, mucha sed de aventuras, con la verdad siempre en la puntita de mi lengua, la equidad en la mano izquierda y la humildad en la derecha.

sábado 25 de junio de 2011

jueves 2 de junio de 2011

miércoles 1 de junio de 2011

De héroes y demonios

Clavó los frenos pero el caucho pintó el asfalto de negro. Estalló contra otro vehículo y los fierros se retorcieron. Tembló, gritó, se secó la sangre y camino unos metros. Miró por la ventanilla del otro conductor, pero no había nadie allí.
Los choques en la vida suelen darse así, sin avisos ni preguntas. Están los de este tipo, son muy comunes y los vemos de las más diversas maneras cada día por la pantalla.
Pero también están los otros y de esos vengo a hablar. Los otros son los que no vemos con los ojos, los que chocan dentro de nuestra cabeza, dentro de nuestro corazón. Golpes de ideas y de sentimientos.
Presencié una charla de casi 3 horas que brindó un ex combatiente de la Guerra de Malvinas. Él por suerte dijo, pudo estar en el Crucero Belgrano, también por suerte sobrevivió a su hundimiento. Entre explicaciones técnicas y descripciones que acercaban a las lágrimas contó su verdad, su vida antes y después, y el momento justo en que cambió para siempre.
Volví a casa con aroma a patriotismo, y no del barato que se compra en las esquinas. Aquel hombre me transmitió su mensaje, luchó por sus ideas y por su país, independientemente del resto y de lo que se escribió sobre la historia.
Mientras repasaba sus palabras que decidí robarle en un grabador leí un cometario en Facebook. Apreté los frenos pero fue tarde el choque dentro de mí se produjo sin remedio:


El tilde duró unos segundos, volví a repasar los comentarios y el choque fue tan fuerte que me costó creer lo que leía.
Del patriotismo y esas ganas de ser un país, una nación que no somos, a entender en parte por que no somos.
Decidí intervenir:



Mi desayuno en la bandeja de entradas fue que la conversación continuó en mi ausencia, y ahí fue cuando decidí no participar más por eso que dicen de no gastar pólvora en chimangos, pero siento un sabor amargo, por que justamente creo que es con estas ideas con las que hay que terminar, y por qué no debatir? Por que es una red y no les veo las caras ni se quienes son algunos de ellos? Ya no existe el café por medio para hacerlo, así que debería ser este el lugar.
Se habla de moral, respeto, educación gratuita, tolerancia, ejemplos para la sociedad, libertad en estos comentarios también.
Golpes de ideas y de sentimientos dije, de esos inesperados. Estas cosas en la web pasan a diario millones de veces y eso me inquieta bastante, por que detrás de un teclado todos podemos decir muchas cosas, pero el anonimato físico hace que digamos lo que realmente pensamos muchas veces.