martes, 8 de junio de 2010

Día del Periodista

Con motivo de celebrar el Día del Periodista, el Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social de Bahía Blanca realizó en el día de ayer un reportaje público a reconocidos periodistas locales. Dicho acontecimiento tuvo lugar en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera.
Apenas pasada la hora 18 y contando con la presencia de los directivos de la institución, profesores, casi todo su alumnado y público en general en una sala casi repleta se dio inicio al cronograma previsto.
La temática fue "El periodismo actual a 200 años de la fundación de La Gazeta de Buenos Ayres" y para hablar sobre el tema y responder interrogantes sobre la profesión estuvieron presentes: Sandra Crucianelli, Agustín Sagasti, Fernando Rentería, Fernando Monacelli y Héctor Gay, periodistas de casi todos los medios principales de la ciudad.
La autoridad del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social con un breve discurso dio inicio a las actividades.
Una explicativa charla sobre las funciones y actividades del Foro de Periodismo Argentino, brindó su secretario Gabriel Bermúdez, a la que acompañó con imágenes de la página Web de FOPEA que se mostraron en pantalla gigante.
Los estudiantes del ISCCS regalaron a los presentes la proyección de un video temático hecho por ellos, en donde se mostró la cobertura en fotos de los eventos patrios del día 25 de mayo y entrevistas a periodistas locales tratando el tema.
El silencio sepulcral se rompió en la sala cuando se dio inicio al debate en el que los presentes a través de oradores pudieron hacer algunas preguntas a los periodistas invitados. Lo que generó debate entre ellos, que expusieron sus diversas realidades y posturas frente a temas relacionados con la actualidad, con la profesión y con sus vidas.
A la hora 20 aproximadamente se dio por finalizado el reportaje público.

jueves, 27 de mayo de 2010

Te Amo


Como una estrella fugaz iluminas mi vida al pasar
los senderos se abrieron hoy por que estas aquí
con la fresca llovizna de tus besos siento ser feliz
y en las yemas de mis dedos se ha grabado tu latir.

Al trote agitado de los días trajiste tu calma
las estrellas están brillando hoy en tos ojos
en mi pecho se agiganta la pasión de verte amor
ni una nube impedirá ver el reflejo de tu sol.

En el otoño las hojas van cayendo lentas
el viento sopla fuerte a cada paso en la calle
y el milagro se sucede al abrir la puerta de casa
cuando todo es calidez por que tu me esperas.

Te agradezco cada abrazo que me diste
cuando el frío parecía no querer irse
grito gracias a los cielos por este regalo
y me emociono de amor con solo pensarte.

Nunca te alejes mi ángel de la guarda
te cuidaré como a una frágil flor
y entre tus brazos dormiré cada noche
viviendo el sueño que solo brinda el amor.



Sol para dos

En la noche caminaba sin saber por donde continuar. Cada paso la incertidumbre de la soledad que había olvidado. Cada palabra un vacío que no se llenaba.
Al abrir una puerta desconocida te vi. Nunca me miraste con ojos de esperanza. Nunca me dijiste más de tres palabras.
De entre los sonidos abrumadores de la madrugada oí. Rescaté una voz que me indicaba necedades. Y a pesar de la bufonada que nos rodeaba, supimos vernos entre luces.
Casualidades del tiempo incierto chocarme contra tu cuerpo. Que nervioso no me respondió ni una caricia. Hasta el alba desprendimos nuestros miedos.
Espumosas tardes nos siguieron. Risas de luna llena caminando en la avenida. Sentí ayer la sensación de no soltarme nunca.
Y el reloj me llevó lejos del norte. Y en la noche volví a andar como tratando de resolver problemas. Mañanas inciertas de extrañar inexistentes.
Detrás de mis oídos siempre se oyó el eco de tu lenguaje. Sabores amargos, sabores dulces, sabores innecesarios. Destierro y guerra en campo minado de vos.
Y amanecía entre colores extraños. Llanuras de idas llanuras de vueltas sin montañas al paso. Cada quien por su camino olvidando vernos entre luces.
Caí una vez más como repitiendo libreto. Me arrastré hacía mi puerta y dormí sin parar desconsolada. Una frescura otoñal golpeaba la ventana.
Entre las luces, la música y las risas, apareciste fantasma. Parado frente a mi con miedos y con dudas. Tu mano no quiso liberarme esa vez.
Caminando entre piedras, cruzando puentes. La magia se hizo esencia entre los lazos suaves.
No quise dejar de ver y levante un telón urgente. Corrí inmóvil por encontrar la butaca de la primera fila. Y se disolvió el temor en la primera línea.
Cuando finalmente abrí los ojos ya estabas acá. Insegura de mi misma volví a abrirlos sin cesar y siempre fuiste la primera imagen. El alba tiene ojos negros y piel de abrigo.
Cuando al final el camino es el mismo. El principio se puede ver más claramente. Las montañas altas aparecen en el horizonte para enseñarte a cruzarme.
Me aferro fuerte a lo que no he visto. Abrazo enorme con manos abiertas el calor que emanas. Traigo paraguas para las lluvias venideras y sol para más tarde.
Sonrisas por dos. Almohada para una en esta helada noche. Mañana sincronizo mi reloj para esperarte.
Soles color café vendrán a iluminar mis días. Senda incierta la que caminaremos juntos amor. Sueño con flores por que mientras vos estás cuidando mi piel.
Te vas a quedar cerca por que lejos no te encuentras. Me voy a quedar quieta por que corriendo me asusto. Nos quedaremos juntos andando a paso de suave brisa.

sábado, 1 de mayo de 2010

Estúpido/s

Esquina de 19 de Mayo y Mitre, yo me preparaba para cruzar esta última. Dos señoras setentonas charlaban y se reían de bueyes perdidos, supongo. Me asombraron sus aspectos de señoras modernas a las que se les pasan los años pero no el gusto por la ropa, las botas y la peluquería. El semáforo en verde para los autos me detuvo en aquella esquina. Las tarde estaba cálida todavía, pero con tendencia a refrescar. Mis oídos hundidos en la radio que escupían mis auriculares me impedían oír a la gente que se detenía a charlar detrás mío. Los autos delante de mí pasaban a gran velocidad, lo cual me hizo preguntarme si eso está permitido ya que supuse que la máxima debería ser de entre 20 y 40 Km/h., pero como no manejo no tengo jamás la certeza con respecto a estos temas.
La cursada fue agotadora por lo que tenía ganas urgentes de llegar a casa y tomar unos ricos mates lejos del tumulto de las angostas veredas bahienses. Que ya no se si es que son estrechas o que camina tanta gente por el centro que una ilusión óptica hace que parezcan así.
El cansancio de a poco me iba ganando, pero a la vez la alegría de que al fin el viernes había llegado y al siguiente día el despertador no iba a sonar tan temprano como en la semana.
Al fin color verde para mí, doy el primer paso y observo que los autos aun vienen bastante rápido, por lo que me detengo nuevamente y verifico si la luz del semáforo que los detiene se puso roja. Una vez quitada la duda, camino.
Frena un auto cerca mío y pienso que a veces los que conducen pisan las sendas de los peatones cuando paran y que no estamos acostumbrados a respetar las normas como es debido. Entre una reflexión y otra puteo por lo bajo al del autito naranja que no reduce la velocidad cuando se aproxima a la esquina, y al detenerse de golpe me sobresalta. Inmediatamente después, miro una moto que viene a mitad de cuadra directo hacia donde vamos cruzando. El conductor de la moto en una extraña maniobra de zig zag esquiva un automóvil que marchaba lento y le toca bocina rápidamente.
En ese momento fue cuando me di cuenta de lo que iba a pasar.
El pibe de la moto pasa el auto pero continua mirando al conductor, como acusándolo de lentitud exagerada. En el mismo segundo en que gira su cabeza para continuar con su ágil andar, repara en que la luz roja domina la escena y el no es el único actor.
Al siguiente segundo, y esto lo recuerdo como si lo hubiera visto en cámara lenta; el casco blanco gira hacia adelante y la cabeza que lo contiene se inclina rápidamente hacia atrás como sospechando el golpe. Choca de frente contra el auto naranja que esperaba el cambio de luz. El mismo que yo putié 10 segundos antes. El plano se congela y es en ese momento en que me sentí dentro de la cabeza del motoquero audaz: oí su pensamiento como si me lo hubiera dicho al oído. 'Que estúpido'. Pensó en pibe. Mientras se estrolaba contra un auto.
La puerta del conductor se abrió, bajó el dueño del auto y le habló por lo bajo, el pibe sacude la cabeza como negando y el gesto del automovilista lo dice todo. 'Que pibe estúpido'. Pensó el hombre del auto y rápido se subió a su vehículo.
El semáforo otra vez verde para los autos, y yo miraba la escena desde la otra vereda con las manos en los bolsillos, la radio en pausa y los ojos grandes.
Un cruce de calle fue lo que normalmente llamamos abrir y cerrar de ojos, o parpadeo, para definir cuando las cosas se suceden tan velozmente que no somos capaces de decodificar bien lo acontecido.
El auto auspició de freno para una moto cuyo camino final era yo, pero eso lo puedo ver ahora, hoy no tuve la capacidad de apreciar el escenario general, sino que sólo reparé en mis pálpitos y en la cabeza del chico de la moto. Unos segundos después también hice hincapié en los puños del automovilista.
Cuando ambos, moto y auto, desaparecieron de la escena, continué mi caminata hacia casa.
La verdad es que no se en que pensé, creo que en tantas cosas que se me saturó el disco y tuve que resetearme, por que no recuerdo nada. Toda esa introducción sólo la escribí para que se aprecié que mi vida de hecho no comienza cuando pasa la desgracia.
Ahora que pasaron varias horas y ya me voy a ir a dormir sana y salva dentro de mi rincón en el mundo, sólo una cosa puedo pensar. Que motociclista más estúpido. Si, estúpido, inconsciente, irresponsable y descuidado. Por gente como esta, es que apago los noticieros a diario. Por gente como esta las vidas cambian de rumbo, cambian para mal y cambian injustamente. cuando por lo menos tienen la posibilidad de continuar y cambiar, por que a veces también se apagan, y no son pocas esas veces. Por personas que no ven más allá de la nariz y piensan que la calle es una pista. Y que encima de todo y como si fuera poco continúan conduciendo, siguen actuando irresponsablemente y siguen siendo unos estúpidos.


sábado, 17 de abril de 2010

Como dice Palito: La felicidad ja ja ja ja!!!

A todos nos ha pasado, que alguna vez en la vida nos preguntamos ¿Por qué me pasa esto a mí? Pero resulta que esta pregunta normalmente coincide con hechos no muy afortunados ni felices que se suceden, y nos hacen sentir un poco desdichados.
El lunes pasado estaba sentada en un aula cursando la primera materia que corresponde a dicho día, me hacía esa pregunta constantemente, mientras todavía trataba de recuperar el aliento que había perdido yendo a toda velocidad a dos librerías y un kiosco en 5 minutos antes de entrar a cursar, para comprar algo que finalmente no necesité, pero esa es otra historia. Me preguntaba por que empezar así de alterada el lunes, porque detrás mío se había sentado una persona que no paraba de hablar y yo no podía escuchar al profesor, y así estaba mi cabeza cuando de pronto, todo cambió.
La misma pregunta se empezaba a convertir, pasaba de los hechos desafortunados, a la fortuna total. El interrogante, ¿por qué me pasa esto a mí?, empezó a aparecer, pero por lo agraciada que me sentía.
La directora de la institución educativa de la que soy alumna, me aviso de una nueva ley que extiende el vencimiento de mis finales, y el de todos obviamente, lo cual me separa automáticamente de mi triste condición de recursante y me incorpora nuevamente en el lugar que quiero estar.
Después de ahí todo lo que pasó lo tomé con alegría, y mi semana cambió. Es como pensar en la frase de Mafalda, comenzar los días con una sonrisa y desentonar con el mundo.
Un par de días después, volvía caminando a mi casa, como siempre, con el mp3 sonando en U2, y la mirada extraviada producto de una tarde de cursada agitada y de repente paf!!!, lo insólito sucedió, un huevo cayó del cielo a 10 centímetros de mi pié, cuando se reventó en el piso me salpicó el brazo derecho con su interior grrrr un poco de asco, y me empecé a reír. Miré para arriba y pensé que una palomita no iba a ser mamá.
El último día de la semana caminaba nuevamente pero en dirección opuesta a mi casa, y un nene que montado en bicicleta cruzaba la misma calle que yo, casi me atropelló por apurado, por lo que quedamos ambos en medio de la calle, medio confusos y, no alcanzando con eso me dijo:_disculpe señora. Señora?! Pensé.
Entonces me compré un llavero que certifica mi estado de ánimo por estos días, para que cada vez que lo miro, recordar esa sensación de: soy suertuda!!!
En fin, hoy ya es sábado y la parte agitada de la semana casi terminó, y me sigo preguntando ¿por qué a mí? Pero la sonrisa sigue firme y continuo pensando que esta vez la suerte esta de mi lado.


martes, 30 de marzo de 2010

La vecina de la conciencia sucia.

Quiero denunciar públicamente a mi vecina. No se cual es su nombre, tampoco se cual es su apellido, no se de que trabaja ni conozco su estado civil, no me he percatado si tiene hijos, ni tampoco se con quien vive.
Pero se dos cosas que no puedo dejar pasar por alto. Esta mujer vive justo debajo de mi departamento y tiene un perro como mascota. Dicho esto voy a explicar a continuación a que hace referencia mi denuncia pública.
La primera parte se la dedico a los hechos; el pasado domingo mi placentero sueño fue interrumpido a las 10 de la madrugada aproximdamente por el llanto de un can, no muy lejos de la ventana de mi cuarto. Como consecuencia de este acontecimiento mi estado de ánimo no fue del todo bueno durante el resto del día. Antes de ser juzgada voy a aclarar que no fue por el ruido de los aullidos, sino por que no pude entender el abandono del dueño del perro. Pero ahí no termina la historia, sino que recién comienza, repitiéndose este desagradable hecho gran cantidad de horas durante el mismo día y del siguiente día también.
Ahora bien, me confienzo una persona no apta para el cuidado de mascotas, por que el mejor ejemplo de descuido soy yo misma. Pero siendo conciente de esto, jamás me haría responsable se un ser vivo e indefenso.
Aquí la denuncia, mi vecina abandona a su mascota durante muchas horas del día, y el animal llora sin parar, sin interrupción y sin pausa rasguña las puertas y ladra desesperadamente.
Desconozco la manera menos violenta en la que podría acercarme a esta señora y decirle lo que sucede con su can mientras ella se ausenta, por que considero que ella ya está al tanto de estos hechos y tan solo los ignora.
No comprendo como esta persona se siente dueña de la vida de alguien, lo descuida y luego pretende que este incondicionalmente le de su afecto, compañía y demás.
No hace mucho tiempo, antes de estos tristes episodios la he visto paseando a lo que para mí hoy es una víctima, sin correa, sin bozal y permitiéndole dejar sus 'regalitos' por toda la cuadra. Esta actitud me había molestado, como me molestan en general este tipo de modos de actuar. Por eso reitero, yo no tengo este tipo de responsabilidades por que no me considero apta y por que se, que es una gran responsabilidad, aunque pareciera que muchos no lo saben.
En una ocasión me tocó presenciar la desagradable muerte de un cachorro, producto de la negligencia de su dueño que lo paseaba sin correa hasta que lo atropelló una camioneta. También vi la reacción del dueño del animal, culpando al conductor por el accidente.
Basta, es hora de tomar conciencia.
Volviendo a mi denuncia espero muy pronto poder hablar con mi vecina, espero que se me ocurra que decirle sin ser 'poco diplomática' como quien dice.
Sería mucho esperar que la gente se gane ese título de responsable. Si estos pobres animales son los mejores amigos, los compañeros, hoy en día las mascotas por las que también se paga fortunas, si representan tanto, por que será que se nota tan poco.
Sin ser de la defensoría de los animales, sin ser exagerada pido reflexión, nada más que eso. ¿Es mucho pedir?


martes, 23 de marzo de 2010

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia




El 24 de Marzo de 1976, Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquen. La Junta de Comandantes asumió el poder y designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Así comenzó el denominado "Proceso de Reorganización Nacional".

La verdad es que si tengo que escribir algo objetivo informando sobre lo sucedido no sabría como hacerlo. Soy hija de la democracia como dicen. Estuve en el vientre de mi madre mientras ella, según me cuenta ahora, tejía ropa para los chicos que estaban en Malvinas. Nací en 1982 y en mí memoria no existe un enlace directo con la realidad de aquella epoca. Pero los libros y los diarios me han dado esa conexión, sólo me queda utilizar lo que hoy es título de libro: Nunca Más.
He invitar a escuchar lo que es la voz de muchos en una sola.












jueves, 4 de marzo de 2010

Afectada por la hiper culpa

¿Cómo será tenerlo todo, y de golpe quedarse sin nada? ¿Cómo será vivir en un mundo que uno cree real, y de pronto esta realidad desaparece? ¿Cómo será pensar que Dios, la vida, el destino o la suerte nos han abandonado? ¿Será como quedarse de pronto sin aire?
La verdad no tengo ninguna de las respuestas para echar luz sobre todas estos interrogantes.
Lo único que tengo es la certeza de que en este mismo instante, hay miles de seres humanos que no saben ni siquiera como ponerse de pié.
Todos los días sin excepción, principalmente en los últimos tiempos, leemos en los diarios, vemos en la televisión y escuchamos en la radio; como bombardeo constante, sobre las catástrofes naturales que azotan nuestro planeta: inundaciones, terremotos, tsunamis, tornados y así la lista sigue sin parecer querer detenerse. Como decía, están en todos lados, los desastres, dejándonos tan indefensos como una pequeña hormiga que camina frente a nuestro pié, sin saber que la hemos visto. Y de un pisotón acabamos con su vida, sin que afecte la nuestra. Así de simple, así de rápido, como un pestañeo que jamás hubiésemos querido. Los golpes llegaron y nadie pudo hacer nada, creo.
Hace unos días fui hasta el hipermercado que esta cerca de casa. Llegué velozmente, pensando en las nubes que se formaban en el cielo y en que había alerta meteorológico. Las catástrofes están empezando a ponerme nerviosa.
Hice las compras a toda velocidad y cuando llegué a la caja, el tráfico me detuvo. Delante mío en la fila para pagar, había una señora de unos 70 años, llegó hasta la cajera y le preguntó: _ ¿Hoy hacen el descuento para jubilados? y la chica del súper respondió afirmativamente con la cabeza, mientras se apuraba a embolsar (en bolsas de plástico) la mercadería de otro cliente. Por mí cercanía a la caja oí como una vez que la abuela pagaba, le hacían la pregunta de rigor: ¿Quiere donar 0.99 centavos para la gente de Chile? Y la señora le dijo así: _Mirá querida, yo soy jubilada, junto las monedas para poder comprar tres cositas, un peso es demasiado para mí. Al instante me pregunté que respondería yo, cuando me lo pregunten.
Sin perder ni un segundo la cajera, de entre 22 y 24 años, le reflexionó a la abuela: _Si señora, pero pobre gente, perdieron todo. Y la anciana se sintió el peor ser sobre la tierra, con su expresión debe haber dicho mil palabras: _Está bien, descontame el peso, pobre gente Dios mio, pobre gente, dijo la señora negando con la cabeza y se fue.
¡Siguiente! Me toca dije sin decir nada. Y me preguntaron si quería donar un peso para ayudar al gran número de afectados que dejaron los varios terremotos y sismos en Chile, le dije que no. Inmediatamente después sentí como una inmensa culpa me carcomía el cerebro, el espíritu bondadoso de la anciana me estaba entrando en el cuerpo. Pero no pude, no creo que me digan la verdad cuando antes de entrar a comprar, ya se que me están robando.
Todavía me siento como fatal, pero no pude ni podré, mi donación no será a través de un hiper mercado, no puedo.
Pero pienso en la hormiga, en el pié y en las muchas preguntas que no sabría responder, si la afectada fuera yo.

lunes, 8 de febrero de 2010

Pensándote

Sobre la línea que marca el límite de tus labios

y la forma redondeada de tu nariz pequeña veo,

un camino que me lleva hacia un lugar seguro,

donde me uno a tus pestañas negras como carbón

y con solo un parpadeo se marea mi vista en la tuya.

Oscuro el centro de tus ojos parece imitarla,

a la noche que tanto adoro y parece que tu mirar

no necesita más que el total silencio

para decir las más hermosas palabras enmudecidas

que jamás hubieran esperado escuchar mis oídos.

Como algas que se dejan acariciar por las suaves mareas

sienten mis manos, mis dedos, al perderse en tu cabello,

tan suave, tan negro, tan hermosamente vibrante,

que se derrumba sobre tu piel y la rosa armonioso

enredado en si mismo roba mis ojos nuevamente.

Gigantesco parece el nogal junto a sus frutos,

que encerrados en sus cáscaras caen sin remedio,

al mirarte desde lejos tal vez te confundí más de una vez,

con esa nuez que esconde lo precioso muy adentro,

más, mis pequeñas manos se tornan incasables para llegar al centro.

En la búsqueda de simple suavidad encontré tu piel

y la recorro noche a noche para recuperar mi respirar,

en la planicie de tu espalda puedo ver mi horizonte total,

entre los lazos que me atrapan para dormir sin final

hasta que el alba me arranca tristemente esa seguridad.

Y caminando sin respirar, sin ver, sin oír, ni saborear,

me hago prisionera de una cárcel tras la rejas del contacto

e imagino los colores de tus poros que aún siguen dormidos,

me poso suave sobre las marcas de tus manos

que como hipnóticas se entregan a mi piel.

Una suave brisa peina mi frente desde lejos

y la primera armonía se escapa despacio como si quisiera

no dejar un eco, y al fin cierro mis ojos complacida

sola en la noche te imagino, te invento, y

en la oscura serenidad de mi interior sensitivo, te pienso.

martes, 2 de febrero de 2010

Desvío de llamada

Muchas veces he pensado que si escribiera cada cosa que se pasa por mi mente, no podría alimentarme, no podría dormir, ni podría siquiera tomarme una chocolatada o un tereré. Por eso supongo que debo darle un orden jerárquico a las cosas, por así decirlo, cosas que atraviesan mis pensamientos. Hoy me desperté con un poco de mal humor, cosa que suele suceder muy a menudos cuando estoy lejos de mi casa como ahora. Y dando vueltas para no salir del cuarto oscuro al que me han confiscado, pensaba en la cantidad de fotocopias que debo leer, y de pronto un sonido inesperado interrumpe mis silenciosos pero acelerados pensamientos.

Parece ser que he inventado una hipótesis o tal vez a estas alturas ya sea una teoría o ley general. La cosa suena simple a ‘simple’ vista.

Los llamados telefónicos hacen que las personas gastemos las palabras.

Es eso y nada más. Me pregunto en que parte de mi cerebro se aloja este interrogante, pero no consigo encontrarlo. Para mí es una afirmación que no necesita comprobación. Bueno tal vez desde el punto de vista conceptual nada de esto tiene sentido si sabemos que las palabras no se gastan, o aun podría profundizar en el tema y asegura que los llamados telefónicos no pueden determinar tal fenómeno por si solos. En si, lo que digo no es lo que parece leerse, sino más bien lo que trato de explicar.

En mi hipótesis la palabra ‘gastar’ esta utilizada queriendo decir que las personas utilizamos las comunicaciones telefónicas sin motivo alguno. Cuando presionamos el botón verde, solo decimos lo que queremos informar y nada más, nada que no se pueda transmitir a la otra persona a través de un mensaje de texto. Me han dicho que es lindo oír la voz de alguien.

Pues para mi no, y por eso se que esta investigación, de científica no tiene nada y es mas bien un delirio siestero por el que estoy atravesando.

No me gusta que me llamen, no me gusta ni necesito oír la voz de nadie del otro lado, por que si escucho alguna voz, necesito ver a quien me habla y deduzco afirmativamente que eso no puede ser posible si hablamos a través de un artefacto electrónico.

No creo estar demasiado preparada para esta tecnología, y es además, la única con la que tengo algún tipo de problema que resolver. Los llamados telefónicos hacen que las personas gastemos las palabras; por que decimos en 5 minutos lo que podríamos hablar durante días, pero es importante cuidar los 10 pesos que tenemos de crédito, cuando escribimos un mensaje de texto, pensamos con mas tranquilidad que es puntualmente lo que se quiere comunicar, para que el otro decodifique bien nuestro mensaje, cuando hablamos por teléfono, lo hacemos rápido, descuidadamente y al final no decimos demasiado. Me resisto. Mi hipótesis no es comprobable, pero de todas maneras el interrogante seguirá en mí. ¿Por qué? Por que odio los teléfonos, odio que me llamen, odio llamar y me limito a darle un uso casi de rechazo. Por que prefiero esperar y decirles a las personas lo que quiero, en el momento de verlas, por que prefiero caminar y tocar la puerta de alguna casa para comunicar lo que necesito y así esta bien para mí.

Pero me surge un interrogante ¿Porqué nos hacemos dependientes de artefactos que cada vez nos separan más del contacto entre personas, y nos privan o nos privamos de salir y caminar por las calles hasta llegar al lugar donde debería estar nuestro receptor?

La respuesta no la tengo evidentemente, pero lo que si tengo son unas terribles ganas de tomar unos tereré bajo la sombra de los árboles en el patio de la casa de mis padres, donde el tiempo se detuvo hace demasiado tiempo, y los cables donde se enchufa la tecnología no han podido cruzar los umbrales de la puerta de entrada, por lo que deduzco una vez más que por el momento me encuentro a salvo.

Salvo que nuevamente comience a sonar mi nokia 1100.

viernes, 18 de diciembre de 2009

En pausa


Más de una vez he dicho que la mayoría de las personas no repara en los detalles de la cotidianeidad, lo maravilloso de los pequeños detalles diarios, los cuales nuestros ojos dejaron de ver cuando se acostumbraron a ellos.
Pero debo admitir positivamente que no siempre son diminutos los detalles que me pueden hacer sentir especial, en un momento en el que algo común pero representativo, según yo, sucede.
Hace unos días estaba parada contemplando la grandeza del Océano Atlántico, desde la costa, pensaba en lo chiquitos que somos ante tanta maravillosa inmesidad y en los milones de cosas que debe esconder y blabla.
No me acerqué al agua ese día por que hacía mucho frío, así que fuimos a la playa con el equipo de mate, el tejo y la camara.
Despues de haber perdido dos partidos seguidos y con medio cuerpo congelado, sugerí "¿y si tomamos mate en la casa?". Comenzamos a juntar las cosas y de repente la imagen me hizo quedar en pausa.
Fué como poder ver todas cosas maravillosas, sanas, puras y lo mejor, poder verlas todas juntas.
Ahí fue cuando tomé la foto velozamente antes de que algunos de los protagonistas se alejen.
Dos nenes, sobre dos caballos más un potrillo, a trote muy suave por la playa desértica de Sauce, de fondo: el mar.
Una visión increible para mí, que siempre pienso en los pequeños detalles. Sentí como una envidia sana de verlos tan libres, tan puros, sólo niños jugando en la inmensidad, sin más compañia que dos caballos, nobles e indefensos caballos. Y toda la naturaleza que parecía comerselos de tan pequeños.
Fue de esas fotos que cuando la miras en grande pensas, es una postal de las que emociona, por eso la comparto.
Algunas veces me pregunto si estará bien filosofar tanto y caer en pensamientos que realmente no se si tienen sentido alguno, o sólo a mí me interesan. La verdad no me importa demasiado eso.
La conclusión hoy es que no sólo hay que detenerse en los detalles, mi entorno me brinda todas y cada una de las cosas que son dignas de ver, de oler, de comer, de sentir, de respirar y tocar. Por eso no sólo me fijaré en los detalles. Sólo voy a procurar detenerme más.



Sonríe!



FELICES FIESTAS!!!



Para los que no me conocen, esa soy yo eh!

Vuelta de hoja

Antes de ayer por la tarde anduve caminando por las calles del centro bahiense, vestida de hippie bambulera, por que la verdad es que el calor me afecta demasiado. Iba con el mp3 a fondo (eso es mentira pero quedaba bien así, no tiran nada los auri) escuchando algo así como una música de mediatación. Estaba feliz, a gusto con la vida y con sabor a iniciativa en la boca. Consulté sobre algunos cursos de verano, a los que no creo que asista salvo que me vuelva rica, miré casi todas las vidrieras esperando encontrar algo copado que llevar. Como no me gustó absolutamente nada de lo que ví, no por pretenciosa sino por realista, retomé el camino original, por el que salí del depto: consultas al instituto sobre los finales.
Ahí me atendieron muy gentilmente y me comunicaron que se me venció la materia eje de mi carrera, si esa, periodismo. No la carrera, sino la materia que lleva el mismo nombre. Y bueno pensé, es la señal, volvete a tu pueblo y terminá con esto de las mesas, las cursadas, las cuotas (si señores, estudiar periodismo cada día cuesta más caro) y chau papá me fuí.
Pero en el lapso de un día me dije a mí misma, ¿y qué ya está? ¿te das por vencida?
Entonces mientras me secaba las lágrimas y los mocos que me produjeron saber que la carrera la termino a los 50 más o menos, caí en la cuenta de que este año, no es el más positivo si de estudio hablamos, pero que en realidad eso no es lo importante en la vida de un ser humano. Es decir, es importante formarse y tener logros de esos que se llaman modernamente 'profesionales' y blabla.
Pero yo estaba feliz antes de eso, y ¿por qué? Por que sí. Por que es una elección me dijo un amigo. Entonces así será, así debe ser y así es ahora. Por eso ayer, volví a hacer el mismo camino que en la tarde del día anterior, volví y me inscribí en diez materias, esa será mi revancha, sino pude con una, tengo que poder con diez. Y que Jebus me ayude a salir de este despelote.
De última ya se que la felicidad nunca va a estar en un cuadrito colgado en la pared, sino en estar a gusto con la vida y con sabor a iniciativa en la boca.